El valor del fotógrafo

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El valor del fotógrafo

2018-07-30T19:29:50+01:00Artículos|

La era de la información.

Sucede algo y a los pocos minutos ya hay fotografías en las redes sociales sobre lo ocurrido. Por un lado, es genial tener la información en la palma de tu mano o en la pantalla de tu ordenador al instante y muchas veces sin intermediarios. Pero la avalancha de imágenes es tan grande que la gran mayoría pasan al olvido. Pocas se quedan en nuestro recuerdo, sólo las que más nos impactan o nos traen buenos recuerdos.

La inmediatez ha llevado a la mediocridad.

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¡Lo quiero todo y lo quiero ahora!

Con la era digital cualquiera tiene una cámara en sus manos. Haces click y ya tienes ahí tu foto, lista para difundir.

Ahora es más fácil tener un equipo fotográfico que haga algo decente. No es una afición rara y poco accesible como hace unos años con la fotografía analógica, que quedaba reservada para los profesionales o los pudientes.

Debido a esto, la mayoría de fotos que nos “comemos” diariamente son fotografías mediocres, tomadas por personas que no se han formado para ser fotógrafos. Apuntan y disparan.

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Ser fotógrafo profesional no es darle a un botón y ya está, ni el hábito hace al monje. Que tu vecina la moderna tenga una cámara réflex no significa que ya sea una fotógrafa profesional. Y que un fotógrafo profesional haga fotos con un smartphone no significa que eso sea una foto “mala”.

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Foto de Instagram por el fotógrafo Nick Laham, portada en el New York Times el 31-3-2013

Cocktail Molotov.

Y con este cocktail de inmediatez y fotógrafos no profesionales es donde se infravalora al fotógrafo profesional. ¿Para qué quiere un diario o revista digital fotógrafos profesionales ilustrando sus noticias, cuando un aficionado se lo hace gratis o por un pago insignificante? No lo hacen todos, pero sí muchos.

Lo mismo sucede en grandes fiesta y eventos, ¿para qué quiere una discoteca o similar un profesional con más de 10 años de experiencia, si se lo puede hacer un amateur pagándole con copas y haciéndole “el favor” de entrar gratis?

Si los grandes medios infravaloran al profesional, ¿cómo no va a hacerlo el usuario de a pie si es lo que ve diariamente?

Respeto.

Hoy día no se respeta una profesión que se ha masificado. Si tu pasión se convierte en tu trabajo, ya no tienes derecho a vivir de ello.

¿Está mal que cobres por algo creativo y que te apasiona?

Basta ya con tanto prejuicio. La profesionalidad y la creatividad van de la mano en la fotografía. Y los tantos miles de euros que se invierten no sólo en el equipo, sino también en la formación, eso también cuenta. Dinero y horas y horas y horas.

¿Qué nos quedará en el futuro para recordar nuestro pasado? Las buenas fotografías se contarán con los dedos de una mano.

Los grandes eventos y los grandes recuerdos se merecen las mejores fotografías.

El mundo está en crisis, pero eso no es excusa para desmerecer el trabajo bien hecho, ni mucho menos destrozarlo.

La importancia de reconocer la autoría.

Es el pan de cada día para el fotógrafo profesional que comparte su trabajo en redes sociales: encontrar sus obras recortadas o retocadas haciendo desaparecer su firma y que otros se adjudiquen la autoría. Ya sea por usuarios de a pie o por medios de comunicación.

Todas las fotografías que están en internet no son gratis y las ha realizado alguien.

Si no puedes pagar, como mínimo, no destroces la fotografía, nombra y enlaza al autor original.

En un país de pandereta donde reina la picaresca, el ladrón se libra y el honrado se jode, si no ladras se ríen en tu cara por imbécil.

Fotógrafos, si os roban una foto: gruñid y gruñid, haced mucho ruido hasta que os escuchen, que es lo que más les molesta. No necesitas un abogado (al menos de primeras), quéjate en sus redes sociales, nómbrales en Twitter, déjales comentarios en sus páginas de Facebook, en los comentarios del artículo que ilustran con tu fotografía, avisa a tus amigos para que también se quejen, que tengan un aluvión de comentarios por todas partes hasta que se retracten. Es lo más efectivo que hay hoy en día. Ni emails pidiendo explicaciones, ni un burofax. Hay que atacar su perfil de cara al público porque no quieren que sus lectores vean la clase de calaña que son en realidad.

Si no eres un fotógrafo profesional (o de cualquier otra rama creativa) y no has entendido nada de lo que hay escrito en este artículo, espero que con este vídeo de TigrilloVlogs captes el concepto:

http://www.youtube.com/watch?v=fAHyXyO53TY

 

 

Referencias:

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