Estoy trabajando

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Estoy trabajando

2018-07-30T19:29:44+00:00Artículos|

– ¿Puedes apartarte?
No, estoy trabajando.
– ¡Uy, qué maleducado/a!

Este es sólo un ejemplo de los múltiples diálogos que se pueden tener mientras estás trabajando durante un evento.

Cuando el lugar no está acondicionado con un foso o zona para fotógrafos y videógrafos, no queda más remedio que mezclarse entre los asistentes. En estos casos realizas tu trabajo porque te han contratado expresamente para dicho acontecimiento y eres el fotógrafo oficial.

En otra clase de eventos, donde hay múltiples fotógrafos cubriendo, se ha de ir correctamente identificado. Pero en un lugar donde eres el único o sólo estáis tú y alguien más de tu equipo, ¿por qué identificarse?, ¿la cámara no es suficiente identificación para que te dejen hacer tu trabajo tranquilamente? Parece ser que no.

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Ser poseedor de una cámara no te convierte en fotógrafo

Se ha vuelto tan común la imagen de alguien portando una cámara réflex, que pocos saben distinguir entre el aficionado y el profesional. Y, aparte de común, también les resulta molesto. Ya no sienten fascinación por la persona que está inmortalizando recuerdos porque ellos también pueden hacerlo, aunque sea con el smartphone. La diferencia está en la calidad del trabajo final.

Estas situaciones, llamémoslas “desagradables”, pueden ocurrir en múltiples entornos. Por ejemplo, una boda. Cuando estás realizando las habituales fotos de grupitos de invitados junto a los recién casados y llega el típico familiar que se te pone al lado para hacer la misma foto, alguno hasta con la cara de decirte que te apartes para que la pueda hacer él. O en los momentos importantes, como cortar la tarta. Todo el mundo rodea a la pareja con sus smartphones y tú tienes que encontrar hueco para (encima) no molestarles a ellos.

Otro ejemplo son las salas de conciertos pequeñas y sin foso. Lo habitual es aprovechar esquinas o contrapicados a pie de escenario para no molestar a los asistentes, pero casi siempre está el inconfundible grupo que te hace “la muralla” y es imposible pasar por ahí por mucha cámara que enseñes.

Es importante que la gente aprenda a valorar y respetar a alguien que está realizando su trabajo en un lugar en el que ellos están en su momento de ocio. Obvio que quieren disfrutar al máximo de ese instante, pero no les cuesta demasiado moverse unos centímetros si una cámara les quita visibilidad. Tampoco hay que creerse todopoderoso y hacer las fotos donde te venga en gana, con un poco de lógica y picardía encontrarás los mejores lugares para que todo el mundo esté contento y evitarás conflictos.

Afortunadamente, en algunas salas de teatro antes de iniciar la obra, el presentador avisa al público de que hay profesionales cubriendo el evento y que no es necesario que usen sus smartphones. Pueden disfrutar del momento al 100%, sin la ansiedad de tener que plasmarlo en sus redes sociales. Aún falta extender esta práctica a otros ámbitos y que el público lo asimile, pero ya es un gran paso.

¿Cuáles han sido tus experiencias cubriendo eventos por encargo? ¡Queremos saber!

Hasta la semana que viene, ¡y qué siga el BonapaShooting!

 

Referencias:

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